La propuesta del chef Daniel Ovadía combina técnicas de fuego vivo, pan artesanal, vegetales tropicales y pesca local, todo servido en un espacio de contemplación frente al mar. Inspirado por su abuela la entrañable “Buba” este proyecto nace de la memoria: cocinar lento, compartir el pan recién salido del horno y celebrar alrededor de aromas de leña, mar y especias.
Un restaurante íntimo, honesto y profundamente sensorial.
Entre muros blancos, arcos abiertos y el azul profundo del Caribe, cada platillo busca reconectar con el origen afectivo de la cocina: el fuego, la tradición familiar y el lugar que nos vio nacer.